lunes, 5 de octubre de 2009

Que Dios me libre de los cobardes…

















Que se manifiestan con buenas posturas y dignos de respeto social, con la cabeza en alto como grandes héroes o altos millonarios, disfrazando su incapacidad ante la vida.

Cuanto más puede un cobarde simular caras y facetas de hipocresía.
De los que se quedan cortos de pantalones para poner la cara y asumir con la frente en alto su básica condición humana.
Que Dios me libre de los hipócritas y de los “buenos amigos”, que detrás de sus vanas palabras y sus caras compasivas se esconde el tiempo perdido.
Hostigada de una sociedad que considera todo lo que se encuentra fuera de su cobarde moral como “asqueroso” o “mal visto” o “boleta” o “guiso”… dedicados a la creatividad de construir palabras que censuran y no a encontrar el eslabón que se encuentra cuando un “te quiero” es corto y un “te amo” es demasiado.
Harta de los que suponen que dar la cara es exagerado y esconderse bajo posturas es lo apropiado… aagggh!!
Odio a los cobardes! Cobardes a la vida, cobardes a encontrarse con su cobardía, cobardes a estar solos, cobardes a decir “te amo!”, cobardes a decir “no me importa” cobardes a decir “no te quiero”, cobardes a perder, cobardes a fallar, cobardes a llorar, cobardes a equibocarce, cobardes en tener todo calculado, una profesión, un buen empleo, un auto, una pareja hetero, un lindo perro y los “mejores” hijos en el exterior…
Cobardes a asumir la vida tal y como es.
Pero sobre todo, ODIO A LOS COBARDES MORALISTAS! Pues son los que nos tienen jodidos de “buena gente” y son la peor mierda que produce Colombia, país lleno de cobardes que se llenan de valentía cuando hay UNO que saca la cara para decir, NO ESTOY DE ACUERDO!
Y después pegados como sanguijuelas porque nadie tiene fe que aparezca pronto un nuevo valiente. Ahora recuerdo frases como “mano dura…” o la famosa historia de un florero…
Cobarde el que siempre quiere caer bien!.
Cobarde el que no insiste por lo que quiere, bajo cualquier circunstancia o condición, cobarde el que no lo consigue, el que renuncia y no lo intenta de nuevo.
Odio al cobarde que censura y no acepta que estuvo en las mismas condiciones, el que no admite que otro le ganó porque tenía mejores condiciones, el que fácil y cómodamente critica por que la aceptación del diferente le cuestiona.
Odio al cobarde que acepta todo lo que los otros dicen por que da "oso" ser diferente.
Harta de la doble moral como mecanismos de aceptación social.
Harta de los cobardes moralistas de mierda que en la oportunidad que les da la vida no dudan en hacer lo que más les convenga y como regla importante, modificar la moral en función de no sentir remordimiento.

País enfermo infestado de feos y de cobardes.


Texto altamente inspirado en mi vecino.
Catalina García.